Afirma el Dr. Stanislav Grof que “…años de investigación y práctica sobre la Psiquis remiten al descubrimiento de una cartografía mucho más amplia del espectro de la conciencia de lo que creíamos hasta hace poco tiempo atrás, es decir, la psiquis humana contiene más información de lo que los marcos habituales de la Psicología y Psiquiatría habían señalado".

Esta cartografía ampliada de la Psiquis comprende el nivel biográfico tradicional (con las experiencias contenidas a lo largo de la vida de la persona), pero también incorpora al nivel perinatal que se relaciona con experiencias asociadas a la gestación y al nacimiento biológico.

Gran parte de lo que experimentamos en los dominios más remotos de nuestra psiquis está vinculado con hechos que acontecieron antes que adquiriésemos nuestra capacidad lingüística (en el seno materno, en el momento de nacer y en la primera infancia), o que por naturaleza son no verbales.

Para poder acceder a esos dominios “no verbales” es necesario emplear procedimientos que nos permitan acceder a estos contenidos profundos sin depender del lenguaje.

Por último, es posible acceder al vasto y sorprendente nivel transpersonal, que va mas allá del Ego y la biografía individual, abarcando toda la espiritualidad humana y toda la información acerca de nuestro cosmos. La dimensión transpersonal implica que es posible salir de los límites habituales que nos fijan la conciencia ordinaria, o sea, más allá del cuerpo y el Ego.

En las experiencias transpersonales el tiempo lineal desaparece y el espacio puede perder su aparente tridimensionalidad, lo propio y lo ajeno ya no están separados por una barrera infranqueable y todas las categorías usuales pierden su carácter de absoluto y se relativizan. Este nivel representa una conexión directa entre nuestra psiquis personal, el inconsciente colectivo y el universo en general.

Desde la perspectiva Holotrópica, la dimensión espiritual es considerada un factor clave de la psiquis humana y del esquema universal de las cosas.

Estados de conciencia que en el marco de la Psiquiatría tradicional se considerarían estrafalarios y patológicos son en realidad manifestaciones naturales de la dinámica de la psique humana que encierran un vasto potencial de sanación cuando se les permite ser plenamente expresados.

Sabemos que mediante metodologías de trabajo en estados no ordinarios de conciencia (ENOC), como a los que se accede con esta técnica, es posible conectarnos directamente no sólo con nuestro entorno inmediato y con diversos períodos de nuestro pasado, sino también, con acontecimientos e información que están mas allá del alcance de nuestros sentidos físicos, abarcando otros tiempos históricos, la Naturaleza y el Cosmos.

Los estados no ordinarios de conciencia eran muy valorados en la antigüedad por la mayoría de las culturas de todo el mundo, por su gran potencial. Se empleaban (y emplean) estos estados para diagnosticar y curar enfermedades; son consideradas importantes fuentes de inspiración artística y una puerta de acceso a la intuición y la percepción extrasensorial.

Hoy también en algunos grupos se los considera medios poderosos para vincularse con las realidades sagradas, la Naturaleza, y la Comunidad.