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La Meditación, como la Vida, es experiencial, esto significa
que no se puede transferir el concepto, sino que hay que vivirlo,
experimentarlo para saber qué es, trataremos pues de dar
algunos indicios que sacien y alimenten a la vez tu curiosidad.
• La realidad que percibe cualquier ser humano en
un estado de conciencia habitual es una realidad relativa, condicionada
por el proceso cognitivo a través del cual tratamos de aprehenderla.
Confundimos esta realidad personal con la realidad física
y creemos estar en contacto con el mundo que hay “fuera de
nosotros”. Sin embargo, los colores y los sonidos que experimentamos
en realidad no están en ese mundo exterior; son todos ellos
imágenes mentales, configuraciones de la realidad que hemos
construido. Este solo hecho nos lleva a un radical replanteamiento
de la relación entre la conciencia y la realidad.
Quien medita puede aprender a identificar cada una de las sensaciones
provenientes de los campos sensoriales (visual, auditivo, táctil,
gustativo, olfativo), aprender a ser continuamente consciente de
su respiración, de sus emociones, de sus pensamientos, del
funcionamiento de su mente categórica; y a iluminar su inconsciente
(patrones de conducta, emocionales y cognitivos que usualmente operan
por debajo del umbral de la conciencia).
• La “realidad” suele ser ruidosa, caótica,
agitada, angustiante. Meditar es encontrar el SILENCIO y la QUIETUD.
El principio de la meditación es el conocimiento de uno mismo,
y esto significa darse cuenta de todo movimiento del pensar y del
sentir, conocer todas las capas de la conciencia, no sólo
las superficiales sino las ocultas, las actividades profundas. Para
ello, la mente consciente debe estar serena, calma, a fin de recibir
la proyección del inconsciente.
La mente superficial sólo puede lograr tranquilidad, paz
y serenidad, comprendiendo sus propias actividades, observándolas,
dándose cuenta de ellas; cuando la mente se da plena cuenta
de todas sus actividades mediante esa comprensión, se queda
en silencio espontáneamente; entonces el inconsciente puede
proyectarse y aflorar.
Cuando la totalidad de la conciencia se ha liberado, sólo
entonces está en condiciones de recibir lo eterno, como por
ejemplo comprender que todo está hecho de energía
o conciencia en formas y figuras diferentes, ya sean pensamientos,
emociones, sentimientos, creencias u objetos. “Tú”
eres la presencia inmutable, el “yo” permanente que
observa todos esos “yoes” cambiantes. Conseguir vivir
en el mundo totalmente inmersos, concientes, despiertos, sin interrupción,
es estar en unidad con el YO.
• Meditar puede hacerte alcanzar la humildad de quien ha
vislumbrado la gloria de Dios y lo único que quiere es celebrar
y servir a esa visión.
También conocer las así llamadas “experiencias
místicas” (experiencias corporales o sensoriales como
el despertar de la kundalini; los estados de arrobamiento, beatitud
o éxtasis del mundo de la forma pura; los estados infinitos
de entrega y abandono del mundo de la no forma; los diferentes estados
meditativos de conciencia, la emergencia de contenidos arquetípicos
del submundo (subconsciente) o el supramundo (supraconsciente);
o simplemente estar en paz, contigo mismo.
• "En la meditación existe una gran belleza”
- Krishnamurti
Son cuatro aproximaciones, de las que hay tantas como personas
que toman el camino de meditar.
El tuyo está dentro de ti y la Meditación puede ayudarte
a encontrarlo.
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