La Ayahuasca es la medicina sagrada de la Amazonía desde
hace al menos 5000 años. Es empleada por más de 70
etnias que habitan la selva más extensa del planeta, siendo
la base de su medicina tradicional y su cosmovisión. Recibe
diferentes nombres: para los shuar de Ecuador es "natema";
en Brasil es conocida como "jurema" o "daime",
el colombia le llaman "yage" y para los cashinahua es
"nixi pae". En la selva peruana es conocida como "Ayahuasca"
y llamada popularmente purga debido a sus efectos eméticos
y de limpieza.
Conocida científicamente como Banisteriopsis Caapi, es un
bejuco o liana que los Vegetalistas (practicantes de la Medicina
Ancestral que mantienen la tradición de su uso) definen como
la Planta Maestra por excelencia.
Es un psicoactivo expansor de la conciencia, que posibilita el
acceso a estados modificados de percepción, abriéndonos
para un intenso y rico trabajo personal, en el que no es menor la
posibilidad de una profunda limpieza física y psíquica,
nos abre los ojos a nuestra consciencia e inconsciencia, desbloquea
contenidos mentales reprimidos y muestra algo sumamente importante:
cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros
mismos. Facilita poder perdonar relaciones que nos han hecho daño
y también nos permite observar cuántas adicciones
padecemos, desde la adicción al continuo diálogo mental
hasta las más físicas como el alcohol, tabaco u otras
drogas, y desórdenes alimenticios u emocionales. Es una experiencia
que suele marcar un antes y un después en nuestra vida y
nuestro lugar en el mundo.
Definida en diversos campos como planta visionaria, remedio abarcativo
o simplemente medicina de la tierra, ha tenido y tiene múltiples
funciones según el lugar y el tiempo. Hoy podemos decir que,
ante todo, nos da referencia de una cultura lejana, antigua y sabia,
nos permite conocer un poco más de nuestro interior y del
universo, nos limpia y nos conscientiza.
Se prepara a partir de la mezcla y larga cocción de dos
plantas: una liana, la ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y un arbusto,
chacruna (Psychotria viridis), aunque dependiendo de la tradición
puede incorporarsele otras plantas que incrementen o varíen
sus efectos. Son necesarios casi 5 kilos de liana Ayahuasca y 500
hojas de chacruna para extraer una botella de 1 litro de Ayahuasca.
A esta preparación se le pueden añadir hojas de toé
(floripondio), de chiric sanango, de ajo sacha y otras. Luego de
la limpieza de las hojas y machacado de la liana, se cocina la preparación
durante 12 horas, obteniendo un jarabe espeso, de color tierra y
sabor amargo, con efectos enteógenos y eméticos.
Hay miles de personas que viajan a la Amazonía a curarse
y aprender con esta Medicina ancestral, sin que se haya observado
ningún tipo de dependencia física ni psicológica.
Es más, desde hace años es empleada en diversos tratamientos
para la desintoxicación de drogodependencias y cura de adicciones.
El respeto y humildad con que se trata a esta Medicina de la selva,
observando a los curanderos tradicionales, va más allá
del simple ritualismo o formalidad religiosa, podemos observar una
auténtica espiritualidad libre de dogmas,de interconexión
y respeto con la Tierra, aprendidas durante muchas generaciones
en este lugar lleno de vida que es la selva amazónica.
En momentos donde prevalece el interés por lo propio y el
olvido de aquellos que estuvieron antes, esta Gran Medicina, con
miles de años de uso, sale de la selva y llega a nosotros
acompañada de sus inherentes y conservadas costumbres.
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