ayariri | Meditación
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Meditación

GRUPO DE MEDITACIÓN

Estos grupos responden a la necesidad de reunirse como espacio para compartir la experiencia de meditación y el camino de encuentro consigo mismo.

Son espacios gratuitos, horizontales, donde cada uno aprende y aporta su experiencia. Depende del propio grupo convocarse, buscar orientación, lugar de encuentro y en definitiva, consolidarse como grupo, sin esperar que una organización se lo proponga en la modalidad de cursos y talleres pagos.

La finalidad es aportar un grupo humano que estimule a los miembros a practicar meditación en casa. Puede tener o no un estilo de meditación definido, aunque la propuesta es que la forma sea adaptada de común acuerdo en la marcha y buscando integrar personas con y sin experiencia.

En la gran mayoría de los casos, se trata de promover la preparación para una meditación sistemática, lo que es una base común a muchos estilos. Al igual que otros espacios de crecimiento personal y espiritual autogestionados, son abiertos y las personas pueden circular entre ellos, para tener una reunión lo más pronto que lo necesite, y también como forma de encontrar el grupo donde se sienta mejor. Otras veces, responderá a los cambios y disponibilidad horaria de la persona, priorizando la estabilidad y continuidad del grupo por sobre la persona y en el marco general de las opciones que se brindan en la ciudad. En este sentido el círculo de meditación de Ayariri pretende ser solo uno más de otras muchas opciones.

ACUERDOS DE FONDO

En el grupo de los jueves en Ayariri se llegó a un consenso sobre cómo concebimos la meditación: una forma de pararse frente a la realidad cotidiana, la externa que nos rodea, y nuestro interior mental, emosional, etc. De modo que las técnicas posibles de meditación son variadísimas, conforme son variadas las situaciones de vida. En este sentido, las técnicas de meditación sirven para prepararnos para incorporar esto a nuestra vida diaria: un estado contemplativo y atento, consciente de nosotros mismos en el entorno. Partimos de la base de que es necesario meditar todos los días unos minutos.

En cuanto a la base común de las técnicas, buscamos colocarnos en una situación donde la mente racional cesa, cesa también el pensamiento basado en palabras, y aún lo imaginado tiende a ser muy básico, sin cambiar de objeto de concentración. Intentamos colocar nuestra conciencia desde “el que observa el pensamiento” sin juzgar ni detenerse en nada en particular que no sea nuestro objeto de concentración (la respiración, una guía, una imagen etc.). Buscamos conectarnos en la meditación y a la meditación, como a una fuente de paz y quietud primordial y universal de la que formamos parte, con el resto de los seres.

Utilizamos técnicas de apoyo para volver a la concentración, como detenernos en un sonido que nos distrae hasta que desaparece, integrar la globalidad de distracciones sin resisitir hasta que se van del foco de atención, nos guiamos con un proceso imaginado corto, un mantra mentalizado, un rezo y vuelta al silencio mental, mirar en forma desenfocada, observar un objeto – una vela por ejemplo -.

Pero hasta ahora el propósito es el de conciencia plena en silencio mental total.
Meditamos sentados, pero no promovemos una posición específica y rígida. Utilizamos apoyos si así lo sentimos necesario para estar cómodos.

No hacemos meditaciones muy largas que puedan incomodar a personas que recién comienzan, ni tan cortas, o todo el tiempo guiadas, como para que los que tienen más experiencias sientan que han aprovechado bien su tiempo de práctica.
Hay consenso en el grupo sobre que algunas técnicas de meditación sirven para mover energía sutil y vital.

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